Cómo atarse un pareo: ocho pasos para el verano
Summary
Cómo atarse un pareo: ocho pasos para el verano
Un tejido dibujado a mano, un simple gesto, y la silueta cambia. El pareo no es un simple accesorio de playa: es una obra de arte en sí misma que cobra vida en las manos de quien lo ata. Un vestido al salir del agua, una falda para pasear por una terraza, una estola para esas noches en las que la luz se demora. Nuestras bufandas de algodón, lino y seda comparten los formatos y la fluidez del pareo tradicional, listas para envolverte desde la mañana hasta bien entrada la noche.
Ocho pasos para transformar una sola habitación en una estación completa.
01. El nudo en la cintura
30 segundos
Es el primer pareo, aquel que aprendemos a ponernos con los pies en la arena. La tela se desliza por la espalda, los extremos se unen en la cadera y el nudo se hace sin pensarlo. Así surge la falda, larga y ondulante: más alta para alargar la silueta, más baja para un drapeado mediterráneo.
Un pañuelo de algodón queda de maravilla aquí, su flexibilidad se adapta a las caderas y su caída fluida deja que el estampado cobre vida.
Paso a paso
- Coloca el pareo en la espalda, paralelo al suelo, a la altura deseada
- Lleva los dos extremos hacia una cadera
- Haz un nudo plano, deja que los faldones caigan

02. El vestido con lazo detrás del cuello
30 segundos
El pareo se convierte en vestido en dos pasos. La tela se coloca sobre el pecho, los extremos se pasan por debajo de los brazos y se unen detrás de la nuca. La piel aún está caliente, la tela se mantiene en su sitio y el día continúa sin necesidad de pasar por el vestuario. Es esa prenda con carácter la que transforma el final de un baño en un almuerzo improvisado.
Paso a paso
- Sostén el pareo delante de ti, centrado sobre el pecho
- Pasa cada extremo por debajo de las axilas, hacia atrás
- Lleva los extremos detrás del cuello y átalos detrás de la nuca

03. La estola drapeada
30 segundos
El más sencillo de los nudos, el que transforma un rostro en un instante. A modo de diadema, en la frente o enrollado en lo alto como una corona: tres formas de completar un look. Seda para darle un toque elegante, algodón para el frescor de los días de verano.
Paso a paso
- Dobla el pareo en una banda estrecha, a lo largo
- Enróllalo alrededor de la cabeza, cruzándolo si lo deseas por la frente
- Átalo a un lado o por detrás
04. El vestido sin tirantes
1 minuto
Más corto, más veraniego. El pareo envuelve el busto por debajo de los brazos y el nudo queda en un lado. Un tejido que realza la silueta: algodón fino o lino ligero, el resultado es impecable.
Paso a paso
- Envuelve el pareo alrededor del busto, por debajo de los brazos
- Cruza los extremos en la espalda
- Llévalos hacia delante y haz un nudo en un lado

05. El hombro único
2 minutos
Una silueta en diagonal, casi escultural. El drapeado evoca los tejidos antiguos, pero el resultado sigue siendo contemporáneo. Seda para las cenas, lino para las bodas a la orilla del mar: el tejido es lo que define el estilo del nudo.
Paso a paso
- Coloca el pareo sobre un hombro, con el centro sobre la clavícula
- Lleva los dos extremos por debajo del brazo opuesto
- Ata en la cadera, del lado del hombro libre

06. La falda cruzada
1 minuto
Más estructurado que una falda sencilla, el pareo se pliega sobre sí mismo como un envoltorio. Con una camiseta sin mangas fina y unas sandalias planas, se lleva en la ciudad sin que se note. Es mejor optar por el algodón o el lino, ya que su corte realza la silueta.
Paso a paso
- Envuelve el pareo alrededor de la cintura como si fuera una toalla
- Dobla un extremo sobre el otro, cruzándolos
- Átalo a un lado, a la altura de la cadera

07. La capa ligera
1 minuto
Un nudo envolvente, perfecto cuando empieza a soplar el viento en la terraza. La tela protege sin resultar pesada, y el movimiento sigue siendo fluido. El lino se presta especialmente bien a este drapeado, ya que su textura viva aporta a la capa un relieve discreto.
Paso a paso
- Coloca el pareo a la espalda, como una capa.
- Lleva los dos extremos hacia delante y crúzalos sobre el pecho.
- Pásalos por la espalda y haz un nudo.
08. El turbante
30 segundos
El más sencillo de los nudos, el que transforma un rostro en un instante. Como diadema, a la frente o enrollado en lo alto a modo de corona: tres formas de completar un look. Seda para darle un toque elegante, algodón para el frescor de los días de verano.
Paso a paso
- Dobla el pareo en una banda estrecha, a lo largo
- Enróllalo alrededor de la cabeza, cruzándolo si lo deseas por la frente
- Átalo a un lado o por detrás

El tejido que da forma al movimiento
Un pareo bien atado empieza por una tela adecuada. Nuestros pareos tipo bufanda están disponibles en tamaños que van desde los 70 x 190 hasta los 100 x 195 centímetros, y cada formato invita a diferentes formas de llevarlo. Las piezas más anchas, de unos 100 x 190 centímetros, permiten todo tipo de variaciones, desde el vestido hasta la capa. Los tamaños más estrechos se prestan a drapeados fluidos: estola, hombro único, turbante.
Tres tejidos, tres personalidades. El algodón, fino y fluido, sigue el movimiento y revela el estampado en cada pliegue. El lino, vivo y esculpidor, estructura la silueta. La seda, más exclusiva, se desliza como un susurro, reservada para los drapeados que respetan su delicadeza.
Una pieza, mil formas de llevarla. Es la invitación al viaje que propone la casa, temporada tras temporada.
Preguntas frecuentes

El formato de 100 x 190 centímetros de la mayoría de nuestras bufandas permite todo tipo de variaciones: vestido, falda larga, estola o capa. Los modelos más estrechos, de unos 70 centímetros de ancho, se prestan más a drapeados fluidos: estola, hombro único o turbante. A cada formato, su estilo.
El secreto está en el tejido y en el nudo. Es mejor optar por el algodón o el lino para los nudos de la cintura y la nuca, que requieren una mayor sujeción. Haz un nudo plano en lugar de uno simple, que se afloja rápidamente. En el caso de la seda, que es más resbaladiza, es mejor optar por drapeados y nudos dobles.
Sí, siempre y cuando se respete el tejido. A la seda le gustan los drapeados que le permiten caer con fluidez: una estola sobre los hombros, un hombro al descubierto para las veladas, un turbante como detalle. Hay que evitar los nudos apretados en la cintura o los vestidos tipo bandeau, que aprietan la fibra. Ahí reside todo el arte de elegir el tejido en función del movimiento.
Es precisamente ahí donde se pone de manifiesto su potencial. En forma de falda cruzada con una camiseta blanca, como vestido atado al cuello con sandalias planas, o como capa sobre un mono fluido. El pareo deja de ser sinónimo de playa en cuanto se combina con prendas de vestuario urbano.
Sí, y esa es precisamente una de las ventajas de esta prenda. El lazo en la cintura se adapta a todo tipo de complexiones, ya que se puede colocar más arriba, bajo el pecho, al estilo imperio. El vestido, que se ata detrás del cuello, también se adapta a las curvas sin oprimir.
Sí, y cada nudo realza la figura de forma diferente. El nudo en la cintura aporta estructura, el corte bandeau aporta feminidad, la capa aporta equilibrio y el hombro único estila la figura. Esa es la ventaja de una sola tela que permite crear tantas siluetas diferentes.
Enjuagar rápidamente con agua limpia para eliminar la sal y la arena; a continuación, lavar a máquina a 30 grados en el caso del algodón y el lino, y a mano en el caso de la seda. Secar en horizontal, lejos de la luz solar directa, ya que esta desvanece los colores. Estos sencillos cuidados conservan la frescura del estampado temporada tras temporada.
La fouta, más densa y estructurada, no se presta tanto a los drapeados fluidos. Queda genial como falda cruzada, como toalla atada a la cintura o como manta. El pareo, más fino, permite toda la variedad de nudos que se ha detallado anteriormente. Descubre también nuestra [colección de foutas](categoría Foutas) para alargar la temporada de otra manera.
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